
Como la vez
anterior, en casa de Cristina, el momento fue tremendamente entrañable y
emotivo. Lectura de poemas nuestros, obra propia de Ernesto López, la desconocida aportación —ni ella misma conocía al autor—
que nos recitó con maestría profesional Rosa Casquero, y la peculiar poesía de Karim Chergui (La Nada que
no veis), que nos acercó José Antonio.
Algo más
que poesía flotó en el ambiente. Viejos recuerdos de recitales pasados, acontecimientos
divertidos en añejas tertulias, y curiosas anécdotas vividas por el grupo
cuando ellos, en mejores condiciones de salud, no faltaban ni a un solo evento.
Rosa,
Ernesto, en nombre de los poekas que fuimos, y de todos los compañeros que no
pudieron asistir. ¡Os queremos! Y no os olvidamos.
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Brindaron por la POESIA y por la AMISTAD palabras que se unen en una: PoeKas |
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