3 de marzo de 2017

Recogimiento y emoción


Febrero es así, un poco de todo; un poco de indefinición, un poco de querer y no poder. El estar confinado entre el frío enero y el primoroso marzo es lo que tiene. Por suerte, nosotros, los y las PoeKas de Vallecas, tenemos un lugar calentito, amigable y emotivo, que no entiende de fechas ni calendarios. Ese lugar es nuestra tertulia mensual en nuestro querido Paco Rabal. Y ayer cumplió como nunca su función.
La tarde-noche no era precisamente agradable; un pelín fresca, revuelta, como nuestro estado de ánimo general tras un triste y grave acontecimiento: la pérdida de nuestra querida amiga Julia Bernal, esposa de nuestro compañero Alberto Yago. Y cómo previsto por los astros la tertulia tuvo un marcado carácter tierno y evocador.
De entre las once personas que nos reunimos, nuestra joven decana, Cristina, arrancó con fuerza, como siempre, y ahora más aún al recitar de memoria sus poemas. Evocar a mamá es el que nos recitó y con el que pudimos compartir sus recuerdos de niñez y adolescencia junto a su madre perdida hace ya tiempo. Bellos y bonitos recuerdos, pero… con peros; como la vida misma, que nos viene dada con ciertas reglas e imposiciones: ¡Ay, las puñeteras reglas! enfatizaba Cristina junto a su acompañante y amiga Isa.
Chusa reconoció que no era uno de sus mejores días cuando compuso el suyo, por eso, quizás, entre la tormenta veía cómo …me olvido de yo… −de ella− …cuando el verso es libre, pero el resto no.
María Jesús llegó por segunda vez a nuestro lado animada por los versos de David Cortezón, de los que pudo disfrutar en el recital de este mes, en nuestro ciclo A Vallecas en Verso. Confesó no encontrarse preparada para escribir poemas, pero le interesa mucho y se propone el reto −esperamos sea en nuestra compañía−, y tras su intervención surgió un animado debate de por qué, y cuándo, empezamos el resto de presentes nuestra actividad lírica. Incluso Conchi, que visitó por primera vez el aula, participó con su personal opinión no muy a favor de los textos poéticos que decía no entender bien.
Elena Moratalla, que llegó tarde por venir de otra actividad literaria –no para un día nuestra querida coordinadora−, nos invitó a Derrapar por el deseo, y de su mano viajamos por el mundo y por ella misma. …Y no existen hojas de reproche para nuestro cliente corazón.
Maribel Alonso nos propuso Poéticas para Julia. (…) Y entre sus versos, uno, subrayó: …hoy me falta una mujer. –Nos faltaba a todos−.
JASCA redujo un poco la tensión con unos deberes atrasados: los del mes pasado, en que se nos propuso escribir algo acogiéndonos a las reglas métricas y a la rima; y al mucho tiempo que llevaba la idea de su poema en el baúl del olvido: escribir algo sobre la ciudad de Córdoba −por donde estuvo una larga temporada hace unos años−. Y allá que se fue, que se trajo, su soneto –dice que el primero− dedicado al Callejón de la luna,  que nuestra oyente Paqui agradeció, por lo que le tocaba,  emocionadamente.

El maestro Barbot nos  brindó …poemas de andar por casa… que acertadamente nos llegaron a todos, aunque el título fuera Poética incierta.
Alberto Yago cerró la ronda con Febrero en mis ojos y fue el culmen de toda la carga emocional que esa especial noche acumuló nuestra tertulia. Sin nombrarla, Julia estuvo a nuestro lado; como estará en nuestros recuerdos por mucho, o todo el tiempo que particularmente duremos. Bien sabemos que la vida tiene un precio, aunque a veces pensemos que ese precio es demasiado caro. Alberto lo sabe, sabe de sobra …el precio que tiene un susurro en la contienda.

José A. Sánchez   (1-3-2017)